17 mayo 2010

No es tan malo.


Amar es como una droga. Al principio hay una sensación de euforia, de entrega total. Al día siguiente quieres más. Todavía no te has enganchado, pero te ha gustado la sensación y te parece que puedes mantenerla bajo control. Piensas en la persona durante dos minutos y la olvidas durante tres horas. Pero al poco tiempo acabas pensando en él tres horas y olvidandole durante dos minutos. Si no estás cerca experimentas las mismas sensaciones que los adictos.
Sé mi heroína y yo seré tu dosis de optimismo:)

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