Hace frío, me cala hasta lo huesos, pero no se me enfría el corazón, hace mucho aire, pero no me borra de la cara la sonrisa tonta que me sale simplemente por acordarme de ti, agacho la cabeza y me encojo para que no se me escape ni una pizca de calor para que en la distancia pueda dártelo por medio de mi corazón. Miro al cielo en busca de algún rayo de sol, pero lo que veo es una flor, una flor de cerezo que como sufre, tiene frío y se mueve violentamente con el aire, busca protección de alguna forma y yo se la doy, esa flor me recuerda a ti, la toco, es suave, blanca como tu hermosa piel, estambres rojos como tu pelo, pequeña y linda flor que me encoge el corazón al verla sufrir así, la cojo con mis manos y me la llevo, su aroma me enloquece, hasta en eso se te parece, la guardo en mi puño, la protejo, la doy calor, la doy ganas de vivir, me dejo la piel por ella y me dejo la piel por ti. Día tras la contemplo y nunca se marchita, siempre esta alegre y me devuelve la mirada con su aroma pidiendo que la mire más, cuanto más lo hago más hermosa se vuelve, será que te estoy confundiendo con una flor o será que me estoy volviendo loco de amor.
No todo es lo que parece.

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